Los escritores de cine y televisión, más conocidos como "guionistas", son de aquellos personajes cuya existencia pasamos largamente por alto, porque una de las características de su profesión es pasar desapercibidos. A pesar de que poseen sus propias categorias de premiación y sendos créditos al comenzar o finalizar sus obras, la verdad es que a nadie le interesa a quién se le ocurrió tal o cual historia; lo que nos importa, es que lo que nuestros ojos ven y nuestros oídos escuchan, sea procesado en nuestro cerebro como "bueno" o como "entretenido".
Ahora que han paralizado para reclamar por más dinero de las ventas de sus obras en dvds, nuestras vidas paralelas, esas que vivimos acostados en nuestras camas sin siquiera pestañar, se ven truncadas, suspendidas en el tiempo. Los que somos seguidores de las series gringas, estamos condenados a ver una seguidilla de repeticiones quizás hasta cuando, porque si bien han anunciado que están dispuestos a sentarse y negociar, los molestos escritorcillos gringos no tienen para cuándo dejar la reclamadera y devolvernos nuestras existencias idílicas, en las cuales nos quedamos con el mino más rico de la escuela, resolvemos el caso más dificultoso que haya visto jamás el FBI, logramos urdir el plan maestro para escapar de la cárcel o caemos en una nave espacial en otro planeta con súper poderes agregados. Lo cierto es que todos los escenarios, siempre somos más felices encarnados en algún personaje de la tele gringa que en nuestra chilensis realidad, seamos honestos.
Sería realmente estúpido siquiera suponer que los grandes estudios sacrificarán sus productos millonarios, tan sólo por no soltar unos dólares más a los escritores. El punto es, ¿por qué diablos no lo hacen pronto?. Pierden ellos, pierden los guionistas, perdemos nosotros.
En todo caso, si los gerentes deciden acabar con todo, incluyendo las expectativas de los protestantes, habemos quienes estamos dispuestos a escribir como hormiguitas, sin siquiera requerir créditos, escondidos en el sucurucho más óscuro y húmedo, con tal de recibir unas luqitas dignas, sólo eso.
Sólo una reflexión más. Los guionistas deberían ser como las Carmelitas Descalzas, así nos aseguraríamos telecebolla sin interrupciones. Lo necesitamos, ¡¿qué?!

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