Aunque suene un poco a fiambre a estas alturas, hace recién unos pocos días fuí al cine a ver "Ligeramente Embarazada", una comedia (¿?) gringa que la rompió en EE.UU en su momento y llegó a Chilito con cara de chistosa.La historia comienza cuando Allison, una incipiente reportera del canal farandulero E!, conoce en una noche de juerga a Ben, un gordito simpático, bueno para la marihuana, sin pega y bastante despreocupado de la vida. Resumiendo: Alison y Ben terminan teniendo sexo sin protección y la rubia queda embarazada. Su estado de preñez ciertamente no va de la mano con su nuevo cargo como rostro de E!, por lo cual deberá ocultar su estado el mayor tiempo posible. Sin embargo, se lo deja saber a Ben, quien no comprende exactamente qué se supone que debe hacerse en estas circunstancias, pero que está dispuesto a aprender a ser un padre. A medida que siguen conociéndose los sentimientos llegan y cuándo ambos se percatan de que sus diferencias son irreconciliables, se dan cuenta de que en verdad están enamorados.
Hasta acá la película no presenta grandes novedades; podríamos estar hablando de cualquier intento de comedia livianita para disfrutar en HBO una tarde de domingo. Sin embargo, no se confunda, "Ligeramente Embarazada" puede pasar como una opción interesante de ver, cuando la verdad, se trata de un filme sin ningún tipo de encanto.
Para empezar, pululan demasiados personajes que a veces dejan de ser secundarios para meterse entre los principales, dejando sus historias inconclusas y al espectador con ganas de cortar varios pedazos de la cinta. Y no es que uno quede con gusto a poco, al contrario, la sobredosis de historias y personajes puede llegar a marear. Ejemplos claros son el cuñado de la protagonista y el trabajo en E! de Allison, el cual fue el gran gancho publicitario en EE.UU. Al final, aunque todo pueda tener una conexión en la trama principal, nada calza, ¿raro, ah?
Existen las películas que son fomes para el cine, pero sí son una opción para el dvd o la tele. "Ligeramente Embarazada" no es ninguna de las anteriores.
Sí, lo reconozco. Me cargó. Odié estar tanto rato sentada mientras en la sala del lado gozaban con Beowulf.
Un consejo: haga como que jamás existió. Y ya no quiero hablar más sobre el tema.
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