El año 2006 trajo muchas nuevas experiencias para esta servidora. Una de las que más recuerdo, por más ridículo que pueda parecer, fue haber visto una película sobre la vida de George Sand, enfocada en la relación que sostuvo con el maestro del romanticismo, el compositor polaco Fréderic Chopin. Pero no, no se trata de una pareja de homosexuales, pues George Sand era nada más y nada menos que una mujer, Amandine-Aurore-Lucille Dupin, baronesa Dudevant. Amandine fue un ser humano absolutamente rupturista para su época, el siglo 19. Se dio el lujo de ser mujer, tener hijos, amar a muchos hombres, forjar una carrera en la literatura y tener amigos de la talla del compositor Franz Liszt, el pintor Eugène Delacroix, el escritor Heinrich Heine así como Victor Hugo, Honoré de Balzac y Gustave Flaubert. Pero además, tuvo el coraje de divorciarse y cambiar su vida por completo, trasformando su bello nombre de dama por el de un hombre e incluso vestiéndose como tal. De esta manera, Amandine vivió la mayor parte de su vida y fue capaz de enfrentarse a una sociedad machista y validar su labor como escritora antes los ojos del mundo, como si fuera un hombre más. Es decir, George Sand es una persona que fue lo que quiso ser. Admirable. En la cinta, "Impromptu", Chopin, interpretado por Hugh Grant, conoce a George (Judy Davis) por intermedio de amistades comunes de ambos, insignes amistades. Al princio parece rechazar cualquier tipo de relación demasiado íntima con ella, puesto a que su apariencia y los comentarios que circulan acerca de su rebeldía social son bastante ásperos en las clases altas de Europa. Sumado a esto, el músico es un hombre demasiado enfermizo y tímido, acostumbrado a protegerse del mundo. Chopin se encierra en su música y si bien pasa algunos días como invitado en las extensas propiedades de sus conocidos, jamás interactúa demasiado con ellos. Eso mismo es lo que genera en George una atracción hacia el compositor casi incontrolable. Le place escuchar tras la puerta de las habitaciones a Fréderic tocando el piano, pensando en que está a solas, sin sospechar que George le escucha atenta, enamorándose cada vez más de él. Y así como decidió revelarse contra la sociedad estamental francesa, contra el matrimonio, y contra todas las intituciones que le parecían retrógradas, decidió también que Fréderic Chopin sería su hombre. Chopin diría de George: "He conocido a una gran celebridad, pero su cara no me es simpática, no me ha gustado nada. Incluso hay en ella algo que me repele". Por su parte, la condesa de Agoult, amiga de ambos, le confidenciaba a la enamorada George Sand acerca de él, recalcando la gracia infinita con la que Chopin tose: "Chopin es el hombre más irresistible: lo único permanente que hay en él es la tos". George lo acosa, lo persigue, se viste de mujer para que Chopin vea en ella lo que la naturaleza le ha dado, lo sigue hasta París, hasta que el compositor ya no puede hacer más que rendirse ante el poder arrollador del amor de George. El romance de ambos duró largos 10 años, durante los cuales pasaron tiempo en Mallorca, España, cuidando la alicaída salud del músico. Hasta allá se trasladaron con los hijos de George, causando el escándalo entre los habitantes de la isla, quienes no veían con buenos ojos esta relación. Este perído fue el más prolífico para ambos artistas. El año 1847 el resfriado crónico de Chopin se agrava y esto provoca el quiebre de la relación con George. El motivo exacto lo desconozco, pero si sé que a esas alturas incluso vivían como amigos, en apartamentos separados. Dos años más tarde Fréderic fallece. Pero es una buena historia, ¿no creen?. Uno de los más grandes de la música con una grande de la literatura universal. Casos hay muchos, pero como este, muy pocos. George Sand, si bien es desconocida por este lado del planeta, en Francia es considerada un ícono de las ideas liberales; tal vez su formidable y abultada producción literaria jamás le de la fama universal que merece, pero sus ideas deben sobrevivir. Esto no es más que un pincelazo vago acerca de lo que George Sand representó y aún representa, no sólo para la causa feminista, un espíritu esperando a que escarben en él y desentierren sus ideas e historias, tan aplicables a nuestro tiempo como a los que vendrán.
domingo, 15 de julio de 2007
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