Hace algunos pocos años atrás, cree mi primer blog. Más que importarme la calidad de sus contenidos y el enchulamiento, para poder resaltar entre los demás, la idea era reunir a mi disgregada familia en un espacio virtual. Y dio resultado durante mucho tiempo. Pero todo lo que sube tiene que caer, dijo el rostizado Galileo Galilei, creo, y así sucedió con veramanía. Tal vez yo misma empecé a guatear con las actualizaciones, la neurona creativa no me dio para más, y de a poco los posteos fueron desapareciendo, hasta quedar dicho blog, convertido en un pueblo fantasma. Ahí está todavía, en la red, no lo he eliminado. Antes de hacerlo, me he propuesto recopilar toda la información que aglutinamos, para hacerla llegar a quienes participaron activamente. Aquella fue una buena época virtual.El año pasado, una aburrida tarde de domingo, nació El Dilema de Eduarda, la antigua versión de este mismísimo blog. Con una primera actualización bastante chanta, dí inicio a mi carrera como BLOGUISTA, BLOGYERISTA, BLOGADICTA, BLOGENVIDIOSA, BLOGUENTUSIASTA, etc. En ese entonces, los únicos post que lograba recolectar eran los de mi querida P. Y cómo no, si ella era la única que sabía de su existencia. Supongo que en ese entonces, mi persepción de estas bitácoras me llevaba a pensar que un blog era lo mismo que un diario de vida. Es por eso que fuí muy cauta, al principio, porque yo no soy de las que publican sus diarios íntimos. Pero rápidamente esa impresión fue mutando. Me dí cuenta de que tener un espacio en la red como este, sí puede servir de desahogo, pero jamás hay que perder de vista que, como en toda relación, en las virtuales tampoco hay que entregarse por completo, ciegamente; mucho menos, develar de buenas a primeras el interior, y no me refiero sólo a los chunchules.
Sí, podría ser yo misma en este espacio, o al menos una representación de Ximena muy cercana a la realidad. Y esa representación era y es Eduarda, algo así como mi alter ego, la que posee como características muy marcadas: ser tristona, pesimista, un poco chistosa, nostálgica. Aunque muchas veces, Ximena quiso inmiscuirse en los pensamientos de Eduardinha, al final no lo hacía, justamente porque si ella hablara yo me convertiría en una persona más vulnerable y, al menos en esta etapa de mi vida, no quiero serlo más de la cuenta.
Hay momentos en que siento que hablar de mí me sobrepasa. El no tener ganas de contar lo cotidiano, como mucha gente lo hace, sin ponerle sentimientos al relato, me aburre de sólo pensarlo. Pero cuando hago el ejercicio al revés, el de escribir sobre sentires, agregándole pequeñas anécdotas que ratifiquen mis estados del biorritmo, siempre bajos, las palabras fluyen. El punto es, que hay momentos en que tanto negativismo de mi parte, me abruma. Me abruma también que mis amigos sientan que deben levantarme el ánimo. Quizás sea, que está en mi naturaleza el no querer causar problemas, el pasar desapercibida, sin honores, pero definitivamente, sin molestias a terceros.
En esta parte la historia cambia. Podría decirse que rocé el fondo del patetismo y decidí darle un giro a este blog; no sólo imbuida en la idea de que alejando los problemas mentalmente yo me sentiría mejor, sino que comprendiendo que este espacio es, además, una gran posibilidad para quienes gustan de escribir, tanto en lo técnico, como en lo creativo. No quiero decir que me crea muy técnica o creativa. Pero sí que, a mi manera, escribir sobre otros, me ha hecho disfrutar más de este ejercicio, e incluso, volver a centrarme en mi misma de vez en cuando.
A raíz de mi BLOGUENTUSIAMO, he ido esparciendo la semillita de la inquietud bloguística en otras personas. No las voy a nombrar, pero muchos de los pocos que pasan por acá, han creado sus propios espacios inspirados en éste. No porque sea muy bueno, sino porque mi actitud de LOVEBLOG es bastante contagiosa. Ese mismo LOVEBLOG me ha llevado a replantear no sólo los contenidos de éste, sino su diseño, el formato, todo. Todos los días saco una idea nueva de aquí, de allá y la pruebo. Casi siempre, las innovaciones no encajan y debo retirarlas. Pero no importa, porque la facilidad que brinda este sistema para crear y deshacer es de lo más impresionante que he visto durante el último tiempo.
Al día, recorro muchos blogs. Y es que son tantos, que tengo demasiado material aún por revisar. Debo reonocer, que soy bastante crÍtica y es por eso que la mayoría no me dejan satisfecha. Muchos de ustedes ya estarán pensado que con qué moral hablo yo de INSATISBLOGCIÓN cuando este mismo es un bodrio. Y sí, puede ser, pero lo criticona es algo que viene desde cuna conmigo, no lo puedo esconder. Eso sí, mi crítica no es falta de criterio.
Sé lo que busco en un blog. Un tema interesante y ágil, un buen diseño, ojalá alguna innovación. La mayoría son proyectos inconclusos o bastante pobres en todo aspecto. Continúo con mi búsqueda, hasta que alguno me deje medianamente satisfecha en mi BLOGYERISMO.
Ayer encontré uno que llamó mi atención. Sobre todo su contador de visitas (yo también lo copié de alguna parte), el que decía "Tantas visitas, tan pocos posteos". Me sentí identificada, en realidad, sentí que mi BLOGENVIDIA por fin era comprendida. Y aquí llego a otro punto importante de mi BLOGMEDITACIÓN. En cuanto a blogs se trate, la cantidad de visitas o de posteos no depende de lo interesante o atractiva que sea una bitácora, sino sólo del número de amistades con acceso a la red con que cuente el BLOGSMASTER en cuestión.
Sí. La gran virtud de los blogs es, a la vez, su gran problema. La BLOGDEMOCRACIA da la posibilidad de que practicamente cualquier persona pueda acceder al servicio, no importa si es blanco, negro, gordo, flaco, pobre, rico, hediondo, oloroso, gay, heterosexual, cristiano, mozárabe. Todos podemos tener un blog, por lo tanto, hay millones de millones de blogs. Todos podemos tener un blog, por lo tanto, no hay requisitos que lo impidan, aunque si pueden haber algunos que lo favorezcan. Todos podemos tener un blog, por lo tanto, este mismo BLOGCRANEO mío va a ir a perderse entre millones de BLOGCRANEOS.
Resumiendo. Va a ser imposible que alguna vez llegue a visitar todas las bitácoras que existen en la red, pero tampoco me importa, porque nunca fue ese mi fin. Jamás voy a lograr tener más de 10 posteos en cada uno de mis temas, porque la cifra de amigos a los que puedo obligar a postear no excede la cantidad de los dedos de mis dos manos (y parece que igual me estarían sobrando dedos).
Otra de mis conclusiones, es que deberé controlar mi BLOGENVIDIA, puesto que no tiene razón de ser en este mundo. O sea, puede generarse, pero calentarme la cabeza pensando por qué al pelotudo tal por cual éste, le postean 2455 personas diarias, aunque su blog es horrendo y sus historias pésimas, cuando ya está dicho que todo se resume en la cantidad de amigos que se posee. Y generalmente, los pelotudos (das) tienen muchísimos amigos. Con excepción de Isabel Quinzio, que tiene demasiado amigos, pero no es pelotuda.
Por un momento llegue a creer que tener un blog era como publicar tu diario de vida en internet y me equivoqué. Depués pensé que tener un blog era como abrir tu propio bolichito, y si uno ofertaba lo mejor del mercado, lo más tractivo, novedoso y barato, te iba a ir bien. De nuevo me equivoqué. Al fin y al cabo, los blogs son como las personas, una extensión de nosotros mismos. Por lo tanto, un blog va a actuar en el ciber espacio tal cual como nosotros actuamos en la realidad física compartida. Un ejemplo claro de esto, es que aunque los blogs de mis amigos sean unos verdaderos bódrios, como este, igual me van a interesar siempre mucho más que cualquier otro blog de un extraño. Y de hecho, de reconocer que soy también una BLOGACOSADORA, porque estoy hinchando constantemente con que actualicen sus bitácoras para poder pasar a visitarlos mientras disfruto de un rico café. Tal cual como lo haría si fuera a sus casas una tarde cuaquiera.
2 comentarios:
Jaaa...yo también caí en esto, pero no por tí, sino por la necesidad de escribir, aunque como lo he dicho reiteradas veces, hoy escribo mucho menos, habló más y reflexionó el dobe o el triple pero no lo transmito tan fácilmente como antes...
Jaaa...de hecho escribo tan poco que cuando lo hago nadie se entera, o sólo dos o tres lo hacen, pero tampoco postean...
Jaaa...es verdad, es un bodrío esto, pero nuestra naturaleza de ego nos insta a escrbir y ver el contador parea sentir que alguién más me visitó, aunque yo sepa que en realidad el 90% de esas visitas son de mis amigos y mis propias entradas que se repiten para ver como subió el número por semana..
Jaaa en fin, así es la cosa, pero igual me gusta y trato de escribir consistentemente y no cualquier lesera.
Saludos Amiga y nos estamos divisando.
El problema del flog y del blog es que si bien comienzan como instancia de desahogo, tarde o temprano se convierten en una esclavitud informática, casi como un trabajo más. Por eso que sun prefiero el fono o el video chat...además, yo soy de aquellos que se queda dormido frente a la pantalla y casi nuncaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhh, me dio sueño, dejaré esto acá.
Publicar un comentario