domingo, 30 de septiembre de 2007

África de mi corazón

En la búsqueda de un libro que me ayudara a cambiar de estación, de invierno a primavera, me topé con "Memorias de África", de Isak Dinesen, en una bellísima edición de RBA Coleccionables. Como algunos sabrán, en los textos de la autora danesa (porque Isak es en realidad Karen), está basada la premiada cinta de 1985, "África Mía", protagonizada por una estupenda Meryl Streep. Y ese fue mi mayor anhelo al comenzar a hojearlo: poder encontrar en él, el mismo encanto que me sedujo de la película. Pero me equivoqué. A cambio, he obtenido mucho más, y de paso, he descubierto a una gran narradora que permació 26 años de mi vida en la oscuridad más absoluta.
Karen Dinesen nació en Dinamarca en 1885, en el seno de una importante familia a la que no le faltaron dramones varios, como que su padre se suicidó cuando ella tenía 10 años, producto de la desesperación al enterarse que padecía sífilis. Llegada su edad de merecer, Karen contrajo matrimonio con uno de sus primos en segundo grado, el Barón Bror Blixen-Finecke, con la idea de abandonar Europa por un tiempo y partir al continente negro a cultivar café en las tierras de su flamante esposo, quien más que marido, fue un buen amigo de Karen.

África, literalmente, la consumió de pasión. Su inmensa granja en Kenia, a los pies del monte Ngong, sus kikuyus (los nativos que trabajaban para ella y con los cuales entabló una profunda amistad), el paisaje abierto y haber conocido por esos lugares al amor de su vida, el aventurero Denys Finch Hatton, le robaron el corazón. Es este affaire el centro de la historia que relata el film ochentero, tópico que trata con mucha menos insistencia, la autora en la obra escrita. El libro, trata de la vida cotidiana de Karen en la granja, en la cual ella pasaba la mayoría del tiempo sola, siendo ama y señora de sus vastos territorios. Era ella quien debía lidiar con los conflictos entre los kikuyus, hacer las veces de médico de la granja, juez, patrona, amiga de su gente. Lo cierto es que a través de ellos aprendió a amar a África con tanta intensidad, que no tuvo más remedio que volver a las letras, de las cuales había renegado años antes debido al cero interés que mostraron por sus trabajos los lectores daneses. Y vaya qué regreso.

Karen Blixen, más conocida en el mundo literario como Isak Dinesen, regresó a Europa en 1931, estando divorciada de su primo, habiendo perdido toda la plantación de café de su granja, sin ni un peso en los bolsillos, y sin Denys Finch Hatton, quien falleció en un accidente aéreo pocos meses antes. Hasta muchos años después, Karen mantuvo correspondencia con los kikuyus quienes fueron sus sirvientes en la hacienda, gente sencilla que a su extraña manera, siempre le recordaban que debía volver, pues ellos no la podían olvidar.

Karen falleció a los 77 años, en 1968, víctima de una enfermedad estomacal. De sus obras, "Memorias de África" es la más conocida y sí, vale la pena comprarla, leerla, regalarla, porque es un libro con espíritu, ese mismo espíritu de inmensidad del continente salvaje. Si Truman Capote y Ernst Heminway la recomiendan, estamos hablando de una verdadera pieza de arte y si en el mundo hoy en día seguimos hablando de su excepcional personalidad y sus inigualables aventuras, es porque aún esta mujer enamorada de África, tiene mucho qué decir.

Dijo Karen, o Tanne, como la llamaban sus cercanos:
"Aunque yo sé una canción de África, de la jiraba y de la luna nueva africana tendida de espaldas, de los arados en los campos y de los rostros sudorosos de los recolectores de café, ¿sabrá África una canción sobre mí?. ¿Vibrará el aire en la llanura con un color que yo he llevado, o los niños inventarán un juego en el cual esté mi nombre, la luna llena proyectará una sombra sobre la grava del camino que era como yo, o me buscarán las águilas del Ngong?".

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