viernes, 12 de octubre de 2007

El Nóbel para una rebelde

Según Doris Lessing, la ganadora del Premio Nóbel de Literatura 2007, a estas alturas de su vida, ya no esperaba recibir el único alto reconocimiento literario europeo que faltaba entre sus condecoraciones. Estamos hablando de una veterana de 88 años, con cara de abuelita de cuentos, quien ha sido comparada con la escritora feminista Simone de Beauvoir, en especial por el carácter de sus primeras y más importantes obras; pues de las últimas no se habla muy bien en los círculos especializados. Es por esto que el Nóbel de este año no causó demasiada felicidad entre quienes consideran que Inglaterra cuenta con mejores plumas.

Lessing contó a la prensa, que hace algunos años, la mismísima academia sueca, envió a un representante a su casa en las afueras de Londres, para informarle que ella no estaba dentro de los candidatos a recibir el premio y quizás nunca lo estaría (aquí faltan detalles del contexto para comprender esta visita tan incoherente). El asunto es que ahora será premiada a pesar de su avanzada edad y de quienes consideran que su obra no merece semejante reconocimiento, inscribiendo su nombre en la historia y llevándose a casa un suculento cheque por 10 millones de euros; saquen la cuenta.

Doris nació en Persia en 1919, el actual Irán. Su padre era oficial del ejército inglés, y luego de la Primera Guerra Mundial, se mudó a Rodhesia (Zimbawe) con toda su familia, a vivir de lo que les dieran la tierra. Y cuando me enteré de esto, obviamente la sorpresa de encontrame de frente con una historia de colonos, como la de mi estimada Karen Blixen (Memorias de África), me emocionó un tanto; para qué mentir.

Sí, Karen y Doris compartieron tierra africana durante algunos años, ya que la ganadora del Nóbel pasó su infancia y juventud en el continente negro. Eso sí, las vivencias fueron distintas. Porque mientras Karen era una mujer hecha y derecha, a la cabeza de su granja kenyana, con sus kikuyus y los massai, con su amante Dennys Finch Hatton y los safaris, Doris era una chiquilluela bastante rebelde, que abandonó su casa a los 15 años para mudarse a la capital y ganarse la vida como toda una citadina, en múltiples empleos. Lo que realmente quería, era alejarse de su estricta madre. La rebeldía de ambas, no fue la misma.

A los 19 años, Doris se casó por primera vez y de esa unión nacieron dos hijos. Pero el entusiasmo le duró poco y a los cuatro años se divorció, al tiempo que se unía a un grupo comunista. Allí conoció a Gottfried Lessing, conquién contrajo nupcias y tuvo su tercer retoño.
Recién a los 36 años regresó a Londres con su hijo (no sé qué hizo con los otros dos) y comenzó su trabajo como escritora, entrelazando tópicos como su experiencia africana, la segregación racial, la lucha por los derechos de las mujeres, obviamente, desde una mirada comunista. Pero hasta el comunismo le duró poco, porque tiempo después abandona la corriente roja.

Debido a su crítica constante en su obra hacia las injusticias del continente africano, se le prohibe el ingreso en 1956, a Zimbawe y a toda África del Sur.
Su novela más reconocida es "El cuaderno dorado" (1962), en la que relata en forma de diario de vida, las vivencias de una escritora profesional. Claro está, que en esta obra descarga toda su furia feminista, convirtiéndola en todo un ícono de los derechos de las mujeres.
Recién en 1995 pudo regresar a Sudáfrica. Aprovechó de reencontrarse con los hijos que dejó allá y las familias de éstos. La tierra que la había exiliado, ahora la recibía con los brazos abiertos, como toda una celebridad.
A los que interese saber más de esta rebelde, seguramente ahora encontraremos la edición de sus mejores creaciones en las estantería de las tiendas de libros. Recién allí podremos saber si es que concordamos o no, con la Academia o con los críticos.

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